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Entrevista Alex Dorfsman
LIT Edición 2/Verano 2009
“Es Casi Real”
Una entrevista con Alex Dorfsman. Por Beatriz Díaz.
Alex Dorfsman es un joven artista que trabaja entre Berlín y la Ciudad de México, en donde nació en 1977. Realizó la licenciatura en Artes Plásticas en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado, “La Esmeralda,” en la Ciudad de México. Ha participado en multiples exposiciones en México, Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania, España, Reino Unido, Rusia, Chile, Singapour, Corea y Hong Kong, entre otros.
Es un artista que se guía por sus instintos y emociones, dándoles forma en imágenes que provocan en el espectador una profunda reflexión. Su trabajo es siempre una invitación a reconsiderar lo que pensabamos o conocíamos; nos impulsa a imaginar y ver con nuevos ojos lo que el hombre ocasiona sobre su paso por el paisaje. Son caracteristicas que tiene su publicación It’s Almost Real, Isn’t It?, la cual originó esta entrevista.
BD: Describe tu proceso de trabajo y cómo consigues concretar tus búsquedas.
AD: Podría decir que mi proceso de trabajo se divide en tres partes, las primeras dos se van dando conjuntamente.
Antes que nada existen inquietudes temáticas y meramente formales sin un orden rigurosamente establecido. Dichas inquietudes parten de mi posición como explorador ante la realidad, entendiendo el proceso creativo como una manera de autoconocimiento al interactuar con el entorno y las infinitas maneras de percibir el mundo. Estas ideas son influenciadas por el consumo visual de una gran cantidad de imágenes, ya sean relacionadas con arte, medios de comunicación o cualquier otro tipo de representación, así como lecturas, películas, música, etc.
Posteriormente, al momento de tomar las fotos, las ideas se van concretando por medio de una observación analítica; una mezcla de pensamientos y sensaciones se van manifestando como respuestas en la realidad. En medio de una gran cantidad de posibilidades y estímulos visuales, las cosas que me interesan van apareciendo y comienzo a conectar en la mente coincidencias, repeticiones, y de esta manera capturo mis obsesiones para después darles un sentido.
Digamos que éste es el primer ejercicio de edición con la cámara, de una manera más libre. Trato de nunca quedarme con las ganas de tomar alguna foto. Si algo te llama la atención, aunque no sabes bien porqué en ese momento, posteriormente será una pieza importante para completar una idea.
Una de mis principales motivaciones para tomar fotografías es el viaje, es importante para mi someter mi mente y sentidos a cambios geográficos, encontrar nuevos códigos de entendimiento, observar las similitudes, acentuar las diferencias y después jugar con estas conexiones.
Estos viajes pueden ser a lugares lejanos o inclusive dentro de la ciudad en la que esté viviendo, es simplemente adoptar la actitud de realizar una expedición y caminar con la intención de observar. Aunque un encuentro no sucede siempre a partir de esto—depende del estado de ánimo y muchos otros factores—pero procuro darle seguimiento a estas excursiones, ya sean a zoológicos, jardines botánicos, parques de diversiones, acuarios, museos o parques naturales, entre otros lugares.
Por último, viene el proceso de edición de las fotografías tomadas, que me parece parte fundamental del trabajo fotográfico. No basta con tener una buena imagen, si no la manera de agruparlas, ver como convive una imagen al lado de la otra y como van creando diálogos entre ellas. Es el momento en el que trato de dar orden al caos, dar una estructura para poder inventar un entendimiento propio de la realidad.
Imagino la edición como una especie de gabinete de curiosidades, una colección de distintos universos que dependiendo de su acomodo adquirirán nuevos significados.
A manera de ejercicio, realizo cuadernos de recortes de imágenes que voy coleccionando, ya sea de revistas, folletos, empaques, fotografías encontradas, etc. Las organizo de manera que practico composición y observación con imágenes que yo no he tomado y esto facilita posteriormente acercarme a mis propias fotos, desde el momento en el que las tomo hasta la edición final.
BD: ¿Cómo definirías tu trabajo personal?
AD: Mi trabajo se ha enfocado desde hace tiempo a señalar los procesos de representación y abstracción de la realidad, generalmente relacionados con la naturaleza o bien construcciones ideales de la misma. Me interesa analizar los contrastes que existen entre lo natural y lo artificial, lo orgánico y lo construido, y como estas recreaciones influyen en un supuesto conocimiento del mundo. Al mismo tiempo percibo mi trabajo fotográfico como un proceso taxonómico, en el que capturo, organizo y reinterpreto mis observaciones ante la imposibilidad de contener algo tan grande como un paisaje o el universo.
BD: ¿Quién dirías que ha sido tu principal inspiración y porqué?
AD: En realidad creo que no es el trabajo de una sola persona el que me ha maravillado y del cual he aprendido. Precisamente lo que disfruto del arte es la colectividad de ideas que se influyen unas a otras como a manera de estafetas. Creo que es importante entender tus referencias, absorber lo necesario y después poder separarte de ellas para crear tu propio lenguaje.
Los artistas que mas me han influenciado son aquellos que han utilizado la fotografía como parte de un discurso plástico mas amplio y al mismo tiempo la cuestionan.
Desde el principio de mi carrera, me ha interesado mucho el trabajo del artista alemán Gerhard Richter, entre otras cosas, por la relación que hace entre pintura y fotografía. Admiro mucho el trabajo de Peter Fischli y David Weiss y su capacidad de generar poesía a partir de cosas sencillas. Uno de los artistas que cambió mi manera de aproximarme a la fotografía, entendiendola como un proceso más flexible e íntimo dentro de la vida cotidiana, fue Wolfgang Tillmans, me gustan mucho sus imágenes y la manera en como las relaciona.
BD: ¿Cómo entiendes el medio fotográfico relacionándolo con tu propio trabajo?
AD: Durante mi carrera de artes plásticas en La Esmeralda, mi formación estuvo enfocada a la pintura, la escultura y principalmente al video. El último año empezé a usar más fotografía como consecuencia de haber experimentado con imágenes en movimiento y tener la necesidad de congelar ciertos momentos.
Empecé a percibir la foto como un proceso corporal, en el que dependiendo de como me movía frente al objeto o entorno el significado iba a ser alterado y podía conseguir concretar de manera más clara lo que quería decir. A partir del encuadre fotográfico, he podido encontrar situaciones visuales que parecerían modificadas en la computadora, pero que suceden en ese momento dependiendo del punto de vista que escoja. Trato de encontrar el Photoshop en la realidad.
BD: Platícanos un poco sobre el proyecto “It’s Almost Real.” ¿Cómo empezó? ¿A qué problemas te enfrentaste?
AD: Empezó en la Esmeralda haciendo una serie de fotos de representaciones de paisajes en la ciudad de México, ventanas insertas en un contexto urbano que referían a una idea ajena de paraíso.
Posteriormente la serie se fue complejizando y continué tomando fotos en Los Angeles, Brasil, y algunos países de Europa como Suiza, Francia, Inglaterra, España, y Portugal. Me interesó mucho ver las coincidencias de como actualmente en todo el mundo respondemos a estrategias visuales muy similares.
El título de la serie parte literalmente de una frase que me dijo una señora que pasaba frente a mi en el momento que tomaba una foto de un mural con un bosque pintado. Me dijo orgullosa: “It’s almost real, isn’t it?” (Es casi real, ¿no es asi?). Me pareció una frase que sintetizaba mucho de lo que la serie hablaba, como un slogan publicitario—algo así como “I can’t beleive it’s not butter!” (!No puedo creer que no sea mantequilla!)
Las fotos señalan precisamente esta relación entre el modelo y su representación, y como ésta puede reducir la capacidad de percepción del entorno cuando se asume la referencia como algo más real que lo real. Por ejemplo, cuando se dice: “Que bonito paisaje, parece postal.”
BD: ¿Tienes alguna imagen fotográfica preferida, tuya u otra?
AD: Pues es difícil pensar en una sola imagen preferida, pero creo que hay dos imágenes fotográficas que me han llamado la atención e influenciado desde pequeño.
Una es una foto de viaje de mi padre de un lugar en China llamado Guilin. Me impresionó mucho la verticalidad de las montañas verdes flotando entre nubes en medio del agua. Yo tenía como siete años, y desde ese momento, esa ha sido mi idea de paraíso terrenal. A partir de esa foto, mi imaginación dotó al lugar de misterios e historias que aún no conozco; algún día iré a China.
La otra imagen me gusta más bien por no poder comprender aún lo grotesco, ridículo y al mismo tiempo bello de su existencia. Me refiero al monte Rushmore en Estados Unidos. Me parece de los monumentos más kitsch que existen. Tampoco lo conozco, tengo mucha curiosidad de ver la dimensión de esas enormes cabezas labradas en una montaña y ver porqué me llama tanto la atención.=;